viernes, 23 de septiembre de 2011

Loeschbor, entre dos gigantes

Por Santiago Albasi


Pura escuela de tablones, Avellaneda y Bajo Flores” relata una canción que relaciona a dos clubes grandes del fútbol argentino: Racing y San Lorenzo. Si hubiera que vincularlos con un jugador de fútbol, uno de los más representativos sería el defensor Gabriel Loeschbor.

El cordobés debutó en Primera División en Rosario Central en 1997 y, cuatro años más tarde, llegó a la otra Academia: Racing Club. Dirigido por Reinaldo “Mostaza” Merlo en el Apertura 2001, tuvo la oportunidad no sólo de conseguir su único título en el profesionalismo, sino también de marcar el gol del campeonato, en el empate frente a Vélez por 1 a 1 en el José Amalfitani (seguramente uno de los más recordados por los hinchas del equipo de Avellaneda).

A partir de la obtención de un título que a Racing le era esquivo desde hacía 35 años, a Loeschbor se lo abrieron las puertas para jugar en el exterior. Actuó en el Rennes de Francia, el Murcia de España y volvió al continente americano para jugar en Dorados de Sinaloa, de México.

Luego de su travesía por el mundo, el defensor volvió al país para jugar en San Lorenzo, club en el cual tuvo una mala campaña y jugó muy poco. De ahí pasó al tercer grande de su carrera, River Plate, y su rendimiento no mejoró. Entonces, volvió a Rosario Central, su primer amor, donde participó en un solo torneo.

Finalmente, tras reclutar por diversos clubes argentinos como Arsenal, Gimnasia Jujuy e independiente Rivadavia de Mendoza, llegó a Belgrano de Córdoba en la segunda rueda de la temporada 2010/11 que le dio al Pirata el ascenso a la máxima categoría.

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